En octubre de 1962, durante la Guerra Fría y en plena crisis de los misiles cubanos que llevó a los EE. UU. y a la URSS al borde de un conflicto nuclear, el presidente John F. Kennedy y el primer ministro soviético Nikita Khrushchev, decidieron resolver el grave problema de comunicación con una línea telefónica directa entre la Casa Blanca y el Kremlin: el «teléfono rojo».
Tal cosa jamás existió. El mito se desarrolló en el cine hollywoodense con películas como Dr. Strangelove (1964), de Stanley Kubrick, y Fail Safe (1964), de Sidney Lumet. Sin embargo, la historia tiene un origen verídico: el 20 de junio de 1963 se inauguró una línea de teletipo —un dispositivo telegráfico— entre ambas potencias para terminar con los problemas de comunicación directa e inmediata.
El proceso de comunicación se iniciaba en forma escrita, se transmitía mediante un dispositivo y al otro lado se traducía. La línea cruzaba Washington, Londres, Copenhague, Estocolmo, Helsinki y Moscú —por medio de un cable trasatlántico submarino—, apoyada por un enlace de radio entre los EE. UU. y la Unión Soviética. Todos los mensajes enviados iban cifrados.
En 1971 se actualizó el medio de comunicación a vía satélite; 14 años después se implementaron los sistemas de fax y en la actualidad se usa fibra óptica.
El Pentágono nunca ha confirmado cuántas veces ha sido empleada este medio, pero su propósito se mantuvo durante décadas con el objeto de reducirlos riesgos de conflicto, al evitar errores de interpretación entre los mandatarios de ambas naciones.
En 2018, la serie Dragon Ball Super,1 parte de la saga de animación japonesa Dragon Ball, finalizó su última temporada. Para celebrar esto, varias ciudades alrededor de México organizaron proyeccionespúblicas que fueron atendidas por miles de
Las reglas básicas del ajedrez, también denominadas leyes del ajedrez, están separadas en diferentes artículos dentro de los términos establecidos por la fide (Federación Internacional de Ajedrez). Y, aunqueno abarcan todas las situaciones posibles que
Hacia la década de los 60 del siglo pasado, el movimiento contracultural se había generalizado y, básicamente, lo abarcaba todo: literatura, artes plásticas, artes escénicas, modos de vida e ideologías yposiciones políticas. Ser creador implicaba,