Tiempo mexicano
El tiempo es relativo, como bien formuló Albert Einstein. Y eso que no visitó México, donde, aun para los nativos —ya no digamos para los pobres extranjeros— es necesaria una tabla de equivalencias temporales básicas.
No, no son incoherencias: acaba usted de leer la transcripción onomatopéyica de las legendarias peleas que el Dúo Dinámico «representaba» dos veces por semana en la pantalla chica contra los legendarios malhechores de DC Comics: el Guasón —César Romero—, el Pingüino —Burgess Meredith—, Gatúbela —Julie Newmar—, Capitán Frío —George Sanders—, el Acertijo —Frank Gorshin— y muchos otros.1
Todos los elementos que conforman esta serie son de un carácter naíf hilarante: los diálogos moralinos: «Lo siento, pero no apruebo los juegos de azar» o «El crimen es un mal hábito»; el vestuario a go-go; la escenografía de colores pastel; el teléfono rojo del comisionado cubierto por una campana de vidrio —como las que cubren los pasteles—; la cámara acelerada para aparentar una gran velocidad del Batimóvil; la Baticomputadora, que resuelve acertijos sin cuyas respuestas, impresas en tarjetitas, Batman no atinaría a resolver ningún caso; y la Batiseñal, proyectada en un cielo nocturno y nubarroso totalmente falso.
Cada aventura inicia con alguna fechoría cometida por uno o varios enemigos de Ciudad Gótica. El comisionado Fierro —Neil Hamilton— se entera por la boca del jefe O’Hara —Stafford Repp—, quienes llaman a Batman —Adam West— por el teléfono rojo, el mayordomo Alfred —Alan Naiper— comunica a Bruno Díaz, quien descansa en compañía de su joven entenado Ricardo Tapia —Burt Ward—. Ambos se lanzan a los Batitubos y, mientras resbalan hacia la Baticueva, cambian sus ropas por sus trajes de superhéroes y se lanzan a resolver el caso; se enfrentan a los villanos, pero son atrapados.
El primer episodio de la semana acaba cuando el Dúo Dinámico está atrapado en ingeniosísimos mecanismos que les arrebatarán la vida en cuanto una cuerda se desgaste, o una cuchilla corte un contrapeso, cualquier cosa que provoque el desenlace fatal. La voz del narrador anuncia que el episodio se queda en suspenso : «Pero ¿acaso este es el fin?, ¿Batman quedará hecho un sorbete de piña y Robin uno de limón? ¿Ha vencido el diabólico Capitán Frío al Dúo Dinámico? Esperen un milagro y quédense congelados en sus asientos hasta el próximo episodio, a la misma batihora y por el mismo baticanal».
El siguiente episodio comienza en ese crucial instante en que Batman logra valerse de algún batiinvento para salvar su vida y la de Robin. Después, una coreográfica pelea a puñetazos, florerazos y sillazos de utilería debe tener lugar al ritmo de música upbeat creada por Nelson Riddle y Billy May. Es en ese momento que aparecen las coloridas onomatopeyas. Entre ambos héroes y, algunas veces, Batichica —Yvonne Craig—, son capaces de acabar con la más aguerrida y abundante banda de criminales.
Cabe destacar el inigualable doblaje al español, con las voces de María Antonieta de las Nieves —Batichica y otros personajes—, Víctor Alcocer —el Guasón—, Jorge Arvizu —el Pingüino—, Guillermo Romano —Batman— y Eduardo Alcaraz —Rey Tut.
1 En esta sección los nombres de los personajes están en español, tal como se tradujeron es su época.
El tiempo es relativo, como bien formuló Albert Einstein. Y eso que no visitó México, donde, aun para los nativos —ya no digamos para los pobres extranjeros— es necesaria una tabla de equivalencias temporales básicas.
Hacia la década de los 60 del siglo pasado, el movimiento contracultural se había generalizado y, básicamente, lo abarcaba todo: literatura, artes plásticas, artes escénicas, modos de vida e ideologías yposiciones políticas.
Hacia la década de los 60 del siglo pasado, el movimiento contracultural se había generalizado y, básicamente, lo abarcaba todo: literatura, artes plásticas, artes escénicas, modos de vida e ideologías yposiciones políticas. Ser creador implicaba,