«Miramos al presente a través de un espejo retrovisor. Marchamos en reversa hacia el futuro». —Marshall McLuhan La futurología es una disciplina que intenta identificar y evaluar posibles eventos futuros a partir de métodos racionales, empíricos y científicos, y una de sus áreas de estudio es el llamado paleofuturismo, que analiza la obra de los futurólogos a lo largo de la historia. En ello se examinan evidencias del pasado para, paradójicamente, dar un vistazo al futuro que los hombre han imaginado, pintado y dibujado. Desde la Antigüedad, diversos creadores han imaginado hechos que hoy en día asociamos con la vida en el mundo futuro: contacto con civilizaciones extraterrestres, viajes espaciales, avances tecnológicos capaces de poner remedio a diversos males —enfermedades, vejez, dolor, muerte—, o sociedades perfectas y en armonía. En la Edad Media, algunas de estas utopías no estaban necesariamente situadas en el futuro, sino en una «época dorada» ubicada fuera o antes del tiempo, como el Jardín del Edén descrito en la Biblia. Para algunos autores, el futuro se asemejaba a un regreso al Paraíso Terrenal, en el que el hombre volvería a la inocencia originaria.
Utopía e inventiva
A la llegada del Renacimiento, los exploradores dieron cuenta del descubrimiento de «nuevos mundos», y escritores y filósofos europeos como Tomás Moro, Francis Bacon y Tomasso Campanella, imaginaron y describieron sociedades utópicas, con organizaciones políticas, institucionales y religiosas idílicas. En esta época nació la ciencia tal como la conocemos hoy y, en el campo de la gráfica, los diseños realizados por Leonardo da Vinci se adelantaron a su tiempo: muchas de sus visiones e «inventos» tardarían siglos en desarrollarse hasta ser funcionales, como el paracaídas, el helicóptero o el cañón de vapor. Siglos después, durante la Revolución Industrial —entre 1750 y 1850—, al tiempo que se sucedían hallazgos científicos y avances tecnológicos, en otros campos se hablaba de la importancia de la igualdad, la equidad y la justa distribución de la riqueza. Fue el tiempo de la Revolución Francesa y las guerras de independencia en América. Como consecuencia de estas ideas, se retrataba un futuro prometedor, regido por la idea del progreso como principal motor. A partir de la segunda mitad del siglo xix y principios del xx, los pioneros de la literatura de ciencia ficción —Julio Verne, H. G. Wells y Edgar Rice Burroughs, entre otros— publicaban obras en las que exploraban los alcances de la civilización y la tecnología. Después, durante la llamada «era dorada» de la ciencia ficción —entre 1938 y 1946—, escritores como E. E. «Doc» Smith, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, Ray Bradbury y Arthur C. Clarke, hicieron que el imaginario colectivo se poblara con escenarios de ciudades de tecnología avanzada, veloces transportes aéreos y submarinos, y métodos de comunicación revolucionarios. El aspecto de las imágenes producidas en esta época —que ahora nos resulta arcaico— resalta las cualidades metálicas y la movilidad mecánica de los aparatos. Sigue leyendo en Algarabía 98
Un signo es cualquier cosa que crea significado. Es decir, cualquier cosa que se puede usar pararepresentar otra cosa. De acuerdo con el filósofo, semiólogo y escritor italiano Umberto Eco (1932-2016), los signos pueden tomar muchas formas: pueden ser
Siempre que uno lee o mira un documental sobre las 13 colonias, nos muestran varios acontecimientos: la guerra de independencia norteamericana, a Washington cruzando el Delaware, bostonianos tirando el té por la borda, la consigna «muerte a Jorge VIII»… y de pronto boom!, nacen los Estados Unidos de América. Pero poco nos explican quiénes las […]