En México estamos tan acostumbrados a la corrupción, que hemos acuñado diversas palabras y expresiones para caracterizarla. Y es que no está bien decirle a alguien —así, de frente y con todas sus letras— que le vamos a dar dinero a cambio de que nos tramite una licencia de forma ilegal. En este caso, la función del lenguaje es disfrazar y disimular las artimañas, extorsiones y movidas que se realizan fuera de la ley, y hacer más amables estas transacciones.

La jerga de la corrupción

acéiteme la mano. Frase que expresa la solicitud de dinero a cambio de un favor, casi siempre de índole ilegal.
«Sí, patrón, no me lo llevo al corralón; nomás acéiteme la mano

ahí se lo dejo a su criterio. Expresión común entre agentes de tránsito para sugerir una mordida y dejar que el monto de ésta sea determinado por el infraccionado.
«Nomás del puro arrastre son como 800 pesos. Así que ahí se lo dejo a su criterio, patrón.»

a’i pa’l chesco. Frase con la que se exhorta a pagar por un favor sencillo con una propina reducida —metafóricamente, que alcance para comprar un refresco.
«—¡Qué amable que me ayudó a cambiar la llanta! ¿Cuánto le debo, señor?
—Nada, güerita. A’i pa’l chesco, nada más.»

ayúdame a ayudarte. Frase con la que alguien nos solicita, a manera de intercambio, un incentivo económico para la realización de un favor.
«Sí, compadre, yo veo lo de tu planta, pero ps… ayúdame a ayudarte

Y estas frases también…

cáete cadáver. Expresión que indica la exigencia de dinero, ya sea para una transacción o para la compra de algo. De ésta deriva, a su vez, la expresión callitos.
«—Con este calor se me antoja una chela bien helada.
—Pos cáete cadáver y me voy a comprar un six
«Le saco su permiso en tres días, pero primero callitos

¿cómo nos arreglamos? Expresión con la que se invita al otro a fijar la cifra monetaria que recibirá por hacernos un determinado favor.
«—Pues ya dígame, oficial, ¿cómo nos arreglamos?
—Pues con un quinientón, y ahí que pase la cosa.»

lo que le gusta a Miguel. Expresión figurativa de que se quiere un soborno o una propina. Equivale a: «lo que me gusta a mí» o, para ser más preciso, «qué quiero a cambio de hacerte ese favor».
«Le echo un ojo al coche, patrón; a’i a la salida ya sabe lo que le gusta a Miguel

ponerse guapo. En el argot de la corrupción, implica  ofrecer un regalo ostentoso con el fin de obtener o para agradecer un favor ilícito.
«Uno de los proveedores se puso guapo con un arreglote floral para la chica de la caja. A ver si ahora sí salen sus pagos.»

si no hay presupuesto, hacemos que haiga. Expresión que indica la manipulación y desvío de recursos públicos para favorecer intereses particulares.
«Usted tranquilo, que mi ahijado ya está en la nómina. Y si no hay presupuesto, hacemos que haiga.»

Estas son solo algunas jergas para dirigirnos a la corrupción, ¿tú cuál agregarías a la lista?

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