Los creyentes pueden simplemente evocar a los santos en sus oraciones, o bien, se dedican a la práctica de mandas, juramentos y otras promesas, que tienen la finalidad de obtener a cambio un bien, como recobrar la salud, conseguir un buen empleo o encontrar pareja. Estas prácticas son aceptadas por la Iglesia católica como formas de «religiosidad popular»1 —pero aclara que son un «reduccionismo de la fe a un mero contrato en la relación con Dios».
Algunos ejemplos de los santos más socorridos son:

Además, muchos santos tienen devotos de acuerdo a las profesiones u oficios de quienes les profesan fe, como:

Muchas de las solicitudes de favores a los santos se acompañan además de ingeniosas oraciones, como las siguientes:
-Para San Roque, protector de las mascotas: «San Roquito, San Roquito, protege a este perrito.»
-Para recobrar un objeto extraviado: «Santa María del monte prusiano, que venga [se inserta aquí el objeto perdido] a mi mano».

En la sección de comentarios comparte con nosotros: ¿Qué otros santos y oraciones dedicadas a ellos conoces?
Para conocer más del tema, lee el artículo «Mandas, juramentos y otros trueques de fe» de Igor Übelgot en Algarabía 95.


1. En un documento publicado por el Consejo Episcopal Latinoamericano de Puebla se lee: «Por religión del pueblo, religiosidad popular o piedad popular, entendemos el conjunto de hondas creencias selladas por Dios, de las actitudes básicas que de esas convicciones derivan y las expresiones que las manifiestan. […] Es un catolicismo popular».

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